Dinamización comercial. ¿Sabes de lo que hablo?

por | Ago 16, 2017 | Comunicación, Marketing

Crédito de la imagen Shutterstock

Dinamización comercial, ese concepto extraño y que parece relacionado con un personaje que hace nudos en globos o cuentan chistes sencillos para niños. Parece que al igual que algunos otros conceptos, se tiene grabado en la memoria con una definición equivocada.

Es un concepto que no acostumbramos a usar ante personas que no conoces (al menos no con esas palabras) o que realmente no pertenecen a este estilo de vida que es el marketing en alguna de sus ramas, no sea que piensen que eres un freak y por tanto dejen de hacerte caso.

Bien es cierto que no hace muchos años, cuando los comercios de las grandes ciudades empezaban a comprender que necesitaban destacar de su entorno comercial, vieron una oportunidad agradando a niños y adultos con acciones que incluían clown u otras actuaciones pseudo-circenses, llegando incluso a generar por las acciones en la calle, aquellas que se llamaron flashmob. Las primeras se correspondían a pequeñas actuaciones por un corto espacio de tiempo, llegando a congregar ingentes cantidades de artistas y de esta manera llegar a llamar la atención a mucha gente a la vez. Con ésto parecía que grandes comunidades de jóvenes se interesaban por una marca o empresa.

El problema es que estuvo tan generalizado que ya no sorprendía al cliente, al tiempo que era casi imposible segmentar un público objetivo.

Poco después, mejor dicho al mismo tiempo, empezaron a desarrollarse las redes sociales. Tenían un público interesado en la propia plataforma, ávido de contenidos y aunque todo esta en proceso de construcción las empresas y comercios aprovechaban ese interés para empezar a estar en las redes, sin estrategia y sin tener claro qué cosas debían hacer y qué cosas mejor que no hicieran. En algunos casos la ética empresarial brillaba por su ausencia, cierto que eran pocos, pero hacían tanto ruido que parecía que copaban el mercado.

Ahora los usuarios están curados de espantos y parece que el mundo anda como pollo sin cabeza, corriendo en todas direcciones buscando ese interruptor que haga que sus clientes se interesen de nuevo.

Con el recuerdo de las mieles en la boca las empresas padecen del síndrome de abstinencia de popularidad. Sienten que deben tomar una actitud histriónica para poder volver a destacar, todas las acciones que ponen en marcha deben ser para mostrarse como los mejores en lo suyo y no pueden dejar pasar la oportunidad.

Parece que en las redes sociales las acciones que generan ciertas sensaciones son las que están teniendo cierto éxito, solo que normalmente sirven para el posiconamiento de la marca, para que ejecutivos y soñadores socialmedia tengan números que mostrar, pero no generan conversión a ventas, y no nos engañemos, las empresas necesitan vender mucho más que tener una buena presencia.

Obviamente una buena reputación social sirve para escribir en la memoria de los consumidores que estas empresas son buenas para su manera de pensar y sentir, incluso es probable que a la larga se genere alguna venta. Pero nunca se va a poder atribuir a las acciones de comunicación orientadas a generar sensaciones no relacionadas con el negocio.

Nos hemos acostumbrado a aceptar que algunas empresas pasen de puntillas por sensaciones negativas generadas por sus praxis en producción, compensándolo con acciones sociales, pero me temo que si tu empresa no tiene presupuesto en marketing con mucho poder económico para campañas de desensibilización no vas a poder soportar una crisis de esa índole.

Debemos hacer nuestras acciones de dinamización comercial sabiendo qué objetivos queremos adquirir, no basta con poner un payaso en la puerta de nuestra tienda.

Nota por si piensas contratar un payaso o un clown o mimo para dinamizar tu comercio. Si tu cliente objetivo tiene niños pequeños o son éstos mismos, asegúrate que tu payaso no sea muy extravagente. Te prometo que un alto número de niños temen a los payasos al huso, por lo que lo ideal sería buscar otros tipos de atracciones o que sean realmente amorosos. Más vale Mickey Mouse malo que un payaso bueno que asuste a tu recomendador.

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