No todo emprendedor triunfa, no todo es actitud.

 

Voy a empezar diciendo que aunque parezca un título pesimista, mi mensaje no lo es.

Creo en el emprendimiento, de hecho, soy una mujer emprendedora.

A lo largo de mis largos años como emprendedora confieso que unos proyectos salieron bien y otros menos bien y aquí sigo cada día un poco mejor, felizmente y dándolo todo.

Si medimos el éxito en dinero, en mi caso,  el resultado no es para tirar cohetes, pero el aprendizaje y la experiencia que tengo tiene un valor incalculable para mi.

Aunque voy a ser algo crítica en este post, por encima de todo amo internet, el mundo digital ha sido gran parte de mi vida en lo personal y profesional y he conseguido muchos “momentazos” a través de él.

También soy una persona realista y no me creo todo lo que leo y veo, ni me dejo impresionar fácilmente.

 

Hoy en día nos enfrentamos a una gran nube de humo en internet, una nube gris, espesa, cargada de falsa positividad. Es peligrosa, va disfrazada de niña bonita, la dulce niña que nos  invita a creer que todo es alcanzable, que todos podemos conseguir nuestros sueños “sean los que sean” y hasta te marcan los días que necesitas para conseguirlo.

Estas cápsulas de positividad concentrada que nos dispensan a diario a cañonazos por diferentes vías y en diferentes formatos, en un gran porcentaje no son buenas, por mucho que nos lo parezca.

¡Qué bonito es emprender! ¡Qué emocionante es arriesgar! ¡Qué bueno ser tu propio jefe!

Sí, lo es sin lugar a dudas, “pero” hay que saber a lo que nos enfrentamos antes de lanzarse a ello y si estás dispuesto y preparado a pagar el precio. No hablo de dinero, que también , hablo de esfuerzo, estrés, angustia, horas y horas, sacrificios y muchos quebraderos de cabeza.

¿Emprender es cuestión de actitud?

Para emprender es necesario ser positivo, echarle valor, tener una buena actitud en la vida, pero no es lo único.

No hay  que dejarse engañar y sobretodo no te engañes a ti mismo.

No todos podemos hacer de todo, ni llegar a todo y además esperar obtener buenos resultados haciendo cualquier cosa.

Emprender es algo más que una buena actitud

A mi, de jovencita, me hubiera fascinado ser una cantante exitosa y llenar estadios de fútbol y por mucho que me hubieran dicho ¡Si quieres puedes!, no me lo habría tragado. Ese sueño era una ilusión, era irreal porque canto FATAL y apostar por una carrera artística como cantante hubiera sido un fiasco para mí. Eso yo lo sabía y por muchos cánticos de sirenas que me hubieran susurrado al oído conocía mis limitaciones. Me educaron de forma muy realista ( el otro extremo) Y no pasa nada, me queda cantar en casa, hasta puedo hacerlo en un karaoke y los únicos afectados serán los pobres incautos que me acompañen… 😀

Vivimos en una sociedad en la que hemos educado a nuestros hijos con el: ¡Tú puedes conseguir lo que quieras en la vida si te lo propones! Eso está muy bien pues lo hacemos con el ánimo de reforzar la autoestima de nuestros hijos, de valorarles, de motivarles y enseñarles a creer en ellos mismos. El problema es que nos hemos pasado un poquito de la raya y ahora, 15 o 25 años después, muchos están frustrados, deprimidos, apáticos y en ocasiones muertos de miedo.

Hablo como madre, perteneciente a la generación X y como resultado tengo hijas de otras generaciones denominadas: Ymillennials y  generación Z.

Centrándome en los millennials que aunque no hay fechas exactas rondan los 18 y 30 y pico años para hacernos una idea. Algunos de estos chicos sí han triunfado, pero hay muchos más que NO.

¿Y qué les decimos ahora? ¿Qué les dirá el psicólogo?, porque los psicólogos están llenos de chicos y chicas jóvenes que se han dado contra un muro y no han sabido remontar.

Les dirá probablemente: – Has vivido con una idea equivocada de lo que es la vida….

¿En qué lugar quedamos nosotros, los padres? La intención fue muy buena pero nos faltó enseñarles la otra cara de la moneda.

Llegado a este punto, el problema de haber educado a nuestros hijos con unas dosis de optimismo elevada a la máxima potencia, no es que fuera malo, (fue bonito mientras duró) sino que estaba muy mal enfocado y era muy poco realista.

Se nos olvidó decirles que la vida es un camino lleno de altibajos, que la vida es cambio constante, que la vida es esfuerzo, que la vida nos da muchos noes, que la vida es adaptación, que la vida es sentir todo tipo de sensaciones y que no pasa nada, que éso es estar vivo, que la vida da miedo a veces y no por sentir miedo has fracasado ni estás haciendo las cosas mal.

Pues algo parecido está pasando en el mundo virtual, no es ni realista ni real en muchos casos y por desgracia hoy en día es el sustituto de los padres o tutores en lo que representa a la educación y compañía en casa y en escuelas.

Todo pasa por el PC, móvil o tablet y sin filtros. Personalmente me da vértigo pensar en lo desprotegidos que están nuestros niños y jóvenes hoy en día y por supuesto los adultos no quedan exentos.

Hay cosas que son de cajón y por muy deprimidos que estemos en algún momento de nuestra vida no podemos creer en charlatanes que te dicen que te van a llenar los bolsillos de billetes en tan solo un clic o que puedes hacer lo que te propongas en la vida si realmente lo deseas.  Si investigamos las vidas de muchos de estos charlatanes te das cuenta que son personas que no llegan a fin de mes y entonces ¿Cómo te pueden vender fórmulas o métodos infalibles y carísimos si a ellos no les está funcionando?.

No nos engañemos, no existen dietas milagrosas, ni fórmulas mágicas. Quiero aclarar que sí creo en muchos métodos para mejorar en todo lo que hagas en la vida y que hay gente muy profesional para ello. He conocido a unos cuantos y me han ayudado a salir de muchos baches pero ellos no me engañaron.Todos podemos sacar lo mejor de nosotros mismos y si no sabemos hacerlo hay personas que nos ayudan a hacerlo. Pero NO TODO VALE.

Las cosas se consiguen trabajando, analizándolas con un buen DAFO, de toda la vida de Dios y por supuesto también con actitud, una parte no puede ir sin la otra. Tampoco existen las respuestas para todo por mucho análisis que hagas.

La buena noticia es que en ello reside la magia de vivir, en no tener respuestas para TODO. Cuando se sabe siempre lo que va a suceder se pierde el factor emoción, tan necesario para vivir plenamente. Perdemos mucho tiempo en  busca de respuestas inútiles. Además las respuestas son variables con el tiempo y las circunstancias de cada uno y de cada momento.

Por mucho que te digan, ¡Tu puedes!¡Si quieres puedes! o ¡Puedes hacer lo que quieras en la vida pues tan sólo es cuestión de actitud!, no te engañes, párate y reflexiona en: qué es lo que quieres de la vida y qué estás dispuesto a dar a cambio, sé realista.

No hay que sentirse culpable por no tener la necesidad de emprender, hoy en día parece que todo el mundo ha de ser su propio jefe para ser feliz y no es así. Cada persona tiene unas necesidades, cualidades, aptitudes y talentos naturales y lamentablemente muchas personas se mueren sin descubrirlos, cierto, pero todo no vale para emprender, la actitud no es suficiente, sí es esencial para todo lo que hagas en la vida, hasta para trabajar por cuenta ajena.

Para emprender en un negocio hay que estar capacitado, tener un espíritu de lucha incansable y estar abierto a una vida llena de incertidumbre y agotamiento extremo en muchas ocasiones. Además emprender no es ni a corto ni a medio ni a largo plazo, emprender es un compromiso de por vida donde has de dar lo mejor de ti siempre. Hay que reciclarse, reinventarse y también hay que dejarse asesorar por profesionales en la materias que tú no domines. Dicho así de forma tan realista parece algo malo y no lo es, emprender es algo maravilloso si de verdad te gusta lo que haces.

También es muy importante apuntar alto en lo que hagas, aunque no consigas estar en la cima, la autoexigencia te llevará siempre a dar lo mejor de ti y ser mejor profesional.

Esta última reflexión me trae a la memoria un cuento de Alejandro Jodorowsky, el del Arquero y la Luna ¿Lo conocéis?
Nos viene a hablar de la pasión por algo, de la superación personal, la perseverancia. En conseguir hacer las cosas lo mejor que se puedan hacer.
Trata de un joven arquero que tenia como objetivo ser el mejor arquero del mundo, pero no sabia como conseguirlo por lo que  le pidió consejo a su maestro.

– Maestro ¡Quiero ser el mejor arquero del mundo! ¿Qué debo hacer?
El maestro le dijo que tenia que apuntar con su flecha noche tras noche a la luna hasta alcanzarla (cosa imposible). El joven no comprendía bien lo que le dijo su maestro pero aún así y soportando las criticas de sus compañeros que lo tachaban de loco no desistió, consiguiendo con su empeño apuntar cada vez mejor y más alto, afinando su puntería como nadie y en plena oscuridad de la noche. Eso le llevó a ser el mejor de todos, a ser el mejor arquero del mundo.

Este cuento viene a reafirmar lo dicho. Haz lo que te gusta y lo que se te dé bien y si es tu pasión, ve a por todas. Si aspiras a ser el mejor y tener éxito, persiste en ello, trabaja duro, se constante y mejora tus técnicas día a día. Llénate de ilusión, la ilusión es necesaria pero ¡No seas  iluso!, recuerda, la luna es inalcanzable con una flecha, pero con entrenamiento y buena actitud tus tiros si pueden ser los más rápidos y certeros, incluso los mejores del mundo.

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