La publicidad que fue (1901)

por | Nov 6, 2015 | Filosofía 3.0, Marketing

El otoño tiene algo de nostálgico. Pese a los dorados brillantes, al rojo intenso de las hojas que contrasta con el verde perenne, flota un algo que invita a recordar. Porque delante del ordenador olvidamos, si es que nos hacemos una idea remota, que hubo un mundo diferente en el que los cambios requerían mucho tiempo, ese que hoy parece que nos falta. Creemos que el mundo ha sido siempre así: Rápido, caótico, cibernético, masivo. Y que cosas como la publicidad o el marketing son algo nuevo, permanentemente joven.

¿Seguro?

Más que probablemente ninguno de nuestros antepasados tendría la misma percepción de “publicidad” que tenemos ahora, cuando está ahí miremos donde miremos, oigamos lo que oigamos, estemos donde estemos. Y mucho menos de “marketing”, ese espíritu que compartimos en Desmárcate ¡Ya! y que nos hace parar en medio de la vorágine de redes sociales, innovación, adaptación, futuro, velocidad…Una pausa y una mirada atrás. Ya sabéis: Lo nuestro es llevar la contraria.

Aprovechando la lluvia de castañas, buñuelos y calabazas, apartamos telarañas , desempolvamos el baúl de los recuerdos.

Y volvemos a esos tiempos en los que el teléfono era un producto de lujo, un invento incipiente , muy anterior a aquellos negros, de baquelita y nadie llamaba para vender un seguro; El cine era aún un invento en pañales, sin publicidad siquiera; Los pocos coches que circulaban eran absolutas rarezas entre los de caballos, cuyas emisiones no se medían pero sí comunicaban el nombre de su propietario, como siempre: Escudos o decoración; Las mujeres usaban polisón y empezaban a reivindicar su derecho al voto usando panfletos; Los hombres trabajaban y podían mantener a sus familias con un sueldo, o varios, sin que la voracidad del fisco fuese aún depredadora. Los niños jugaban en la calle con aros o diávolos o pelotas hechas con trozos de trapo y con otros niños, sin patrocinadores y ¡Si! Cara a cara, sin una pantalla de móvil, ni de tablet, ni de netbook. Los libros eran de papel, igual que la mayor parte de los anuncios cuando empezaba a nacer la radio y la televisión ni se soñaba. Publicidad artesana, no invasiva, pequeñas obras de arte.

Publicidad en 1901 artesanal

De ese baúl de los recuerdos sale el álbum de la Bisabuela Josefa, plagado de vitolas de puro y sobre todo…Cromos. Una forma de anunciarse que hoy parece hasta inverosímil pero en su día fue revolucionaria: En forma de regalos de cartoncillo incluidos en tabletas de chocolate, colecciones que invitaban a ser completadas, intercambiadas o guardadas en un juego casi sin fin.

En la próxima entrega veremos cómo estaban las cosas ochenta años después, en 1.981. Con el mismo álbum.

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