Las eco-empresas o negocios verdes.

por | Oct 22, 2015 | Empresa, Marketing

A menudo se confunden algunos términos en los que se intenta englobar varios tipos de empresas, que en realidad no tiene por que ser que se dediquen a la comercialización de productos o servicios verdes.

Si hablamos de empresa sostenible no es lo mismo que una que haga consumo responsable de recursos o que gestione eficientemente de residuos a una que promueve el consumo de productos de manufactura tradicional con pocos procesos industriales.

Una empresa eco-sostenible será aquella, no que no consuma energía, si no la que use eficientemente los recursos energéticos y de gestión de residuos, por ejemplo aquella que en sus procesos productivos, de organización y gestión sea capaz de consumir el mínimo recuperando el máximo de energía transformada con un desecho mínimo residual y que por supuesto pase por una planta de reciclaje.

Entonces debemos tener en cuenta que no bastará que en nuestra empresa se implanten placas solares o que se haga un buen uso de las aguas residuales… Interviene todo el proceso, y a menudo la instalación de placas solares (en procesos industriales) no será suficiente para abastecer la energía necesaria para culminar procesos productivos.

Muchas de las pequeñas empresas sos eco-sostenibles y no saben que lo son, mientras que grandes corporaciones que se aplican logotipos y hacen uso de la imagen que proporcionan estas acciones no les llegan ni a la suela de los zapatos.

ciudad verde y sostenible

Voy a poner un ejemplo de la empresa más pequeña (genérica) y lo comparamos con una de su mismo sector pero de dimensiones enormes.

Perfil:

  • Comercio
  • Productos de alimentación
  • Ubicado en calle principal
  • 2-3 trabajadores.
  • Sin calificaciones en los listados de empresas verdes.

Este comercio no puede implantar unas placas solares con las que abastecer alguna parte del establecimiento, al hecho que se ubica en el bajo de un edificio de una calle principal su consumo eléctrico es elevado dado el uso de frigoríficos y congeladores, si le sumamos el número de pisos sobre el establecimiento y la nueva ley de auto-consumo energético las opciones son muy escasas para poder colocar un equipamiento de alimentación solar.

Por otro lado la propiedad del establecimiento, además de adiestrar a los empleados en cuestiones de reciclaje de residuos, equipa adecuadamente las secciones del comercio con depósitos convenientes para separar el residuo. Proporciona instrucciones para que el «volcado» de residuos se haga de manera eficiente y se preocupa de que los contenedores permanezcan en estado óptimo de utilización.

Provee al establecimiento de iluminación adecuada, gestionando el consumo o la transformación con maquinaria de calificación energética sobresaliente y no permite el uso excesivo de iluminación en zonas de paso.

Equipa a los mecanismos de frío con gases homologados y soportados por los organismos reguladores que garantiza que en caso de exposición accidental no produzca fallos medioambientales.

Nunca se ha planteado el aparecer en los listados de empresas verdes, ya que eso implica un coste insostenible que puede dedicar a la mejora del establecimiento o del producto o simplemente en la comodidad del cliente, por encima de salir en los «rankings de los mas mejores».

Por otro lado comparamos con otro comercio a pie de calle, pero que se corresponde a una franquicia a nivel nacional.

derroche de energia

Perfil:

  • Comercio
  • Productos de alimentación y otros
  • Ubicado en calle principal
  • 12-14 trabajadores.
  • 7 calificaciones en los listados de empresas verdes.

 

Partimos de la base que los comercios de grandes cadenas sufren del síndrome de «titulitis» de manera que si no obtienen un reconocimiento ISO o una etiqueta de empresa verde no hacen nada. Se limitan a cumplir las normativas estrictas que les relacionan en sus folletos los ministerios o ayuntamientos.

A golpe de castigo hacen que sus empleados «separen» los residuos en diferentes contenedores de diversos colores pero que dado a la falta de interés de este personal muchas veces simplemente deja de seguirse la norma o se esconde.

Cierto que como es en el momento en el que empleados pueden salir a la calle y permitirse el minuto de asueto y fumarse un cigarrillo muchos son los que quieren salir a «reciclar» pero que al fin y al cabo se trata de fumar y no de hacer las cosas bien.

Las gestiones de consumos pasan por el «iluminar» lo necesario para que el cliente detecte los productos y obvian la iluminación natural. ¿cuántas veces has salido de un centro comercial con la sensación que te han hecho una lobotomía por el parpadeo de los fluorescentes?

No hablamos del consumo responsable de energía de las grandes superficies (para eso hay estudios completos) si no de aquellos establecimientos enclavados en el centro de ciudades o pueblos y que se limitan a proporcionar productos de primera necesidad con apariencia igual en todas partes.

Ahora podemos valorar cual de estos ejemplos son más verdes o sostenibles energéticamente pese a las calificaciones de los «sellos de calidad» que se obtienen después de ser analizadas y previo pago de unas tasas que no justifican para nada la «calidad» de este consumo.

¿Y las empresas tecnológicas como desmárcate ¡YA!, pueden ser «sostenibles»?

Debo decir que durante dos años personalmente he renunciado a un vehículo a tracción de carburantes fósiles y mi experiencia ha tenido muchas vertientes.

  1. La opción de transporte público no ha sido satisfactoria, son lentos, a horarios desconocidos, sucios y sobresaturados.
  2. Los costes han sido insostenibles, ya que moverte un solo trayecto en Barcelona cuesta de media 2,25 euros
  3. Las comodidades han sido insuficientes, ya que debes desplazarte largos tramos a pie, lo que ocasiona una pérdida de tiempo bastante importante, a parte de las incomodidades de llegar sudado y cansado antes de empezar. A veces estresado por el tiempo del desplazamiento.
  4. He viajado en metro a según qué horas en las que viajaba prácticamente solo y que por tanto deduzco que mover un vehículo de muchas toneladas para mi solo (o casi) es más caro (energéticamente) que un turismo.
  5. Trabajo eminentemente con ordenadores y terminales móviles que consumen energía a espuertas (falta de optimización) y con baterías de mala calidad dado que reducen costes de producción y por tanto exige que estés con un cargador siempre enchufado.

Si a esto le sumamos que nuestra empresa se encuentra ubicada en seis ciudades distintas podemos multiplicar los costes energéticos y las inversiones en hegemonización de consumo hasta números inasumibles.

Bien es cierto que procuramos usar todo el transporte público posible, que reciclamos residuos todo lo que nos permiten las autoridades en nuestras poblaciones, que procuramos usar el mínimo papel posible y que despreciemos los productos que contienen materiales nocivos para el medio ambiente.

¿Podemos considerarnos una empresa eco-sostenible? Pues no, rotundamente no.

¿Cómo pueden grandes corporaciones decir que son eco-friendly si no contemplan nada de lo correcto y se limitan a lo legal?

6 Comentarios

  1. Pury Cespedosa

    Que interesante. Has ofrecido una visión muy realista del tema. » ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos».
    Seguiremos haciendo lo que esté en nuestras manos por el bien común.
    Gracias!

    Responder
    • miguelthepooh

      Gracias por el comentario Pury

      Efectivamente como dices no es oro todo lo que reluce y es responsabilidad de todos que respetemos el medio ambiente para que él cuide de nosotros.

      Responder
  2. Patricia Martín

    Me ha encantado el artículo por muchos motivos. Principalmente por las cuestiones que suscita desde una perspectiva de Iuris Marketing:

    1º.- La relación entre el subsistema de normas mediomabientales con otros, como el administrativo y el tributario, dentro del sistema nacional, comunitario e internacional.

    2º.-La correlación entre eficacia normativa formal y real

    3º.-El grado de penetración legal en los diferentes mercados «Eco»

    4º.-El % de los diferentes gastos relacionados (suministros energéticos, auditorías, tasas, licencias) sobre la estructura de costes de un negocio según su sector

    5º.-El beneficio económico entendido no solo en términos monetarios o financieros a corto plazo, sino también en términos sociales a largo, en un concepto de «sostenibildad» para la empresa y el entorno en el que influye (empezando por ella misma y sus colaboradores más directos)

    En definitiva, gracias por este artículo, Miguel. Muy interesante.

    Responder
    • miguelthepooh

      Uff Patricia, creo que el próximo post debemos escribirlo a cuatro manos 😛

      Tampoco pretendía escribir algo que hiciera más que mostrar una realidad en la industria y el comercio. Ni es oro todo lo que reluce ni todo se consigue mediante el pago de una tasa energética

      Gracias por tu comentario

      Responder
  3. Patricia Martín

    Buenísima idea lo del artículo a cuatro manos ¡Cuenta conmigo!

    Esa realidad que muestras, la cotidiana, la de las pequeñas-grandes cosas, es precisamente la que importa e inspira el Iuris Marketing.

    Porque es la que hay detrás y más allá de las cifras, de las letras, la que debería sostener a ambas. No al revés. No como hasta ahora.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: