O pierdes la vergüenza o no podrás dominar el mercado.

por | Sep 19, 2017 | Marketing, Posicionamiento

A menudo se puede confundir algunos conceptos. La timidez es un atributo humano muy común, pero el sentido de la vergüenza ya es otra cosa. Ciertamente en el comportamiento social está mal visto que no se disponga de ella, pero en el empresarial exceder de celo de vergüenza puede ser un factor dominante en el fracaso.

Entendemos que la presión social sobre las personas acabe afectando a la comunicación de sus empresas, las empresas se componen de personas y cualquier acción que vaya a realizar depende de las experiencias propias y de las seguridades e inseguridades que arrastramos con nosotros.

No pretendemos decir que las empresas deban hacer el payaso para divulgar sus negocios, marcas o productos (a menos que te dediques al clown o la construcción de animales con globos) si no que tal vez debamos analizar con menos profundidad si la acción va a generar reacción y si esa reacción va a hacer sentirnos avergonzados.

En comercio tradicional encontramos que los propietarios deben poder realizar cualquier acción, no será la primera vez que veremos a un gerente repartiendo folletos en la calle y en ocasiones llegan a tener más salero que empleados que se han contratado para ese mismo trabajo. Ojo que no es tan sencillo como podemos pensar, entregar un folleto y que no te lo tiren al suelo es un verdadero trabajo que solo unos pocos son capaces de realizar y si no estamos concienciados con la marca y el producto no podremos conseguir que los transeúntes se lo miren un segundo.

Obviamente solo el que conoce el producto es capaz de entregar y explicar el producto en esa fracción de tiempo tan corta que hay entre el cruce de miradas, extender el brazo y conseguir que ese posible cliente dé un vistazo al documento antes de doblarlo, si la mirada de nuestro posible cliente no recae en el documento que sepáis que es papel tirado y que no va a generar una venta.

La postura, la actitud y la sonrisa del promotor que entrega ese documento es muy importante para conseguir esos 500 milisegundos de concentración en lo que blandimos al final de nuestra mano. Otra cosa será que esa fracción de tiempo haya algo en el documento que entregamos que llame la atención del cliente.

¿Has preparado alguna vez un flyer o folleto y has visto que has plantado toneladas de papel en el suelo de tu calle?

Si vives y trabajas en una ciudad de mediana a grande habrás sorteado a repartidores profesionales que se esfuerzan en entregar esos folletos infumables que normalmente no deseas y que sientes que el SPAM te persigue por la calle.

Cierto que los que se dedican a la publicidad de este tipo buscan puntos en los que repartir el máximo número de folletos en el mínimo tiempo posible, pero me temo que para campañas modestas en presupuesto no deja de ser papel mojado.

Son más eficientes 100 folletos repartidos entre transeúntes que recorren las calles comerciales que 10.000 entre los que salen disparados del metro. En realidad no, por que en ambos casos podemos conseguir 1 o 2 posibles cliente satisfechos y dos clientes siempre son buenos.

Pero como vendas colchones y te pongas a repartir folletos a las 8 de la mañana en la boca del metro entre las personas que van corriendo a trabajar me temo que no van a estar muy receptivos.

Los folletos, como todas las acciones, repartidos entre transeúntes que caminan a un paso tranquilo y te den la oportunidad de convertir medio segundo en uno y medio te permitirán estudiar su disposición a recibir más información y de paso poder dirigirlos al escaparate de tu negocio, si el folleto y el escaparate son atrayentes verás que la recompensa es mucho mayor.

No hay que hacer folletos «empapuzados» de información. No tengamos vergüenza en mostrar de manera casi minimalista las ventajas de nuestros productos o servicios, poner un folleto repleto no da la oportunidad de conocer el producto en menos de un segundo y no nos engañemos… es el tiempo que disponemos para modificar la capacidad de atención de una persona que pasea por la calle.

escaparate minimalista no tengas vergüenza de mostrar tal como eresDe la misma manera que los escaparates abarrotados de género o información serán menos eficientes que otros en los que se limitan a mostrar una sola variedad del producto.

Llegado a este punto acostumbro a mostrar algún escaparate que realmente llama la atención con un mensaje claro pero escueto, en el que podamos concentrarnos pero que al mismo tiempo dispongamos de ese segundo de paso para comprender qué es lo que nos está mostrando.

También podríamos enseñar escaparates inflados de producto, de tal manera que no seamos capaces de pensar aquello de:

«Aquí pueden tener lo que necesito»

Ojo que no todo son los escaparates y folletos, los errores los podemos tener en el concepto base de nuestro branding. Si observamos a las principales empresas de cualquier sector minorista veremos que cada vez procuran minimizar la exposición para los usuarios sean capaces de comprender en el menor tiempo posible aquello que nos muestran, pongamos por ejemplo los logotipos de las principales empresas del mundo y veremos que los han simplificado tanto que puede parecer inacabado, pero no nos engañemos… son capaces de grabarnos en la memoria su marca y slogan con casi nada.

Para acabar me gustaria recordar una entrada de hace unos meses:

Neuromarketing el arte de crear #sensaciones

 

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